Apoyando la crianza
del Pescado de Estero natural
La marca Pescado de Estero está avalada por un exigente reglamento de uso, que implica minuciosos controles, con la finalidad de transmitir al consumidor las máximas garantías de calidad del producto y de respeto al medio ambiente.
Instalaciones situadas en espacios naturales protegidos gracias a una perfecta sintonía con el entorno que las rodea y a un aprovechamiento sostenible de los recursos.
Su método de producción, prácticamente único en Europa, que pone en valor las antiguas salinas tradicionales hoy día abandonadas y parte del patrimonio natural andaluz.

La marca Pescado de Estero está avalada en su registro por distintos organismos, garantizando la calidad del producto, su trazabilidad, el bienestar animal y su máximo respeto al medio ambiente en el que se obtiene.

Propiedades Nutritivas
65
Years of experience
Saludable y Sabroso
Además de disfrutar con el excelente y característico sabor de un buen Pescado de Estero, sus propiedades nutritivas representan múltiples beneficios para la salud. Recomendado en la dieta mediterránea, Pescado de Estero es fuente natural de ácidos grasos omega-3, esencial para ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares.


Nuestra marca
Pescado de Estero.

Producción sostenible
Producido en entornos y espacios naturales protegidos del litoral suratlántico andaluz, concretamente en las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, Pescado de Estero es un producto único, sinónimo de tradición, respeto al medio ambiente y aprovechamiento sostenible de los recursos.
El sistema de producción –estanques de tierra– y el entorno donde se produce –zonas de salinas– hacen que Pescado de Estero tenga unas características y cualidades únicas. Y todo ello debido a que en nuestros estanques de tierra, que están localizados en zonas de influencia mareal, existe un aporte natural de alimento (pequeños peces, crustáceos, moluscos…) que sirve de complemento y le confiere ese sabor característico y único de nuestro pescado.
Naturaleza y Tradición
Durante el auge de la producción de sal era común finalizar la campaña con un “despesque del estero”, una tradición que consistía en extraer los peces de los reservorios para degustarlos en la propia instalación con familiares y amigos.
A partir de la crisis salinera en los años 70, las infraestructuras son reconvertidas en instalaciones acuícolas mediante la adecuación del terreno y de sus unidades de cara a obtener una mejora en las condiciones de cría de peces y optimizar su rendimiento.Esta actividad se ha desarrollado hasta nuestros días y, por tanto, en la actualidad es posible encontrar productos piscícolas que se han criado y obtenido en instalaciones situadas en espacios naturales protegidos gracias a una perfecta sintonía con el entorno que las rodea y a un aprovechamiento sostenible de los recursos. Y todo ello respetando las prácticas de un producto tradicional y natural pero con los beneficios aportados por los adelantos tecnológicos y las garantías sanitarias y de trazabilidad que tienen los productos del siglo XXI.


